Oráculo n. 11
Osteoporosis: lo que Hola no cuenta sobre medicamentos y factores de riesgo
A raíz de las declaraciones de la reina Camilla sobre su madre, el artículo enumera cinco verdades a medias sobre la osteoporosis como si todas pesaran igual. Las repasamos una a una.
Esta semana Hola se ha hecho eco del discurso de la reina Camilla por el 40º aniversario de la Real Sociedad de Osteoporosis.
Lo hace con una historia emocional de fondo y una descripción bastante certera de la enfermedad. Pero leer esto: "se puede tratar tomando medicamentos para fortalecer los huesos y evitar que se rompan", me hizo elegir este artículo para desgranarlo porque no quiero que nadie se quede con este mensaje como estrategia principal contra la osteoporosis.
Vamos a verla con calma.
El titular
Las desgarradoras palabras de la reina Camilla sobre la muerte de su madre: 'No entendíamos por qué sufría tanto'
Lo que tiene de cierto
Camilla describe a su madre con dolor crónico, pérdida de estatura y fracturas provocadas por gestos mínimos — cargar a un nieto, estornudar.
Esa es exactamente la presentación clásica de la osteoporosis avanzada, y no estaba exagerando. Son indicios en los que tú también te puedes fijar a partir de los 50 años para detectar la pérdida de densidad ósea.
Recuerda que las mujeres pierden masa ósea rápidamente en los primeros años posteriores a la menopausia. El estrógeno protege el hueso, y cuando cae, la resorción ósea se dispara. Es una ventana crítica, y conviene tenerla presente.
La metáfora del "ladrón silencioso a plena vista" me parece exacta. La osteoporosis se desarrolla durante años sin síntomas.
La mayoría de diagnósticos se producen tras la primera fractura, y ese es el verdadero problema: cuando te enteras, ya has perdido una parte importante de tu reserva ósea.
Lo que la noticia se calla
La lista de factores de riesgo que menciona el artículo (antecedentes familiares, falta de ejercicio regular, un IMC bajo o el consumo de ciertos medicamentos) es correcta en general.
El problema es que no todos los factores son igual de importantes. Por eso quiero explicarte en detalle cómo impacta cada uno.
A) "Se puede tratar tomando medicamentos" — no es tan simple
Wells et al., Cochrane Database of Systematic Reviews, 2025. Es la actualización de la revisión sobre alendronato (uno de los bifosfonatos más usados) con 102 estudios y casi 45.000 mujeres posmenopáusicas. Lo que encuentra, en mujeres sin fractura previa ni osteoporosis diagnosticada — es decir, prevención primaria — es esto: el fármaco reduce el riesgo de fractura vertebral clínica aproximadamente a la mitad, pero la reducción sobre fracturas no vertebrales es modesta y no se aprecia un efecto claro sobre la fractura de cadera.
Gates et al., Systematic Reviews, 2023. Revisión canadiense para el Task Force on Preventive Health Care. Cuando miramos cuántas mujeres tienen que tomar el fármaco durante años para evitar una fractura, los números son elocuentes: hace falta tratar a 345 mujeres para evitar una fractura de cadera. Es decir, solo una se beneficia, mientras que las demás no obtienen beneficio pero sí pueden sufrir los efectos secundarios del fármaco.
No te digo que rechaces el tratamiento médico. Solo te digo que no conviertas los medicamentos en tu única estrategia, porque no son inocuos y las garantías de que funcionen no son lo bastante altas.
B) "Falta de ejercicio" — pero no sirve cualquier ejercicio
El hueso responde a la carga mecánica. Pero no responde a toda carga: responde a cargas superiores a las que ya soporta habitualmente. Si tu estímulo cotidiano es caminar al supermercado, tu hueso ya está adaptado a eso. Andar más no le va a pedir que se remodele.
Watson et al., Journal of Bone and Mineral Research, 2018. El ensayo LIFTMOR, con 101 mujeres posmenopáusicas con baja densidad ósea. Treinta minutos de entrenamiento de fuerza de alta intensidad e impacto — sentadilla, peso muerto, press de hombros — dos veces por semana. A los ocho meses, el grupo de alta intensidad había ganado casi un 3% de densidad mineral ósea en columna lumbar; el grupo control había perdido un poco más del 1%. Hart et al., 2022, con MEDEX-OP, confirma que esa señal es replicable: carga real, no movimiento genérico.
Si tuvieras que enfocarte en una sola cosa para cuidar tus huesos, que sea entrenar fuerza con cargas con las que no puedas hacer más de 10-12 repeticiones, y ejercicios de impacto con la progresión adecuada.
C) "IMC bajo" — la variable equivocada
El IMC es un indicador pobre en este contexto. No representa la relación entre masa muscular y masa ósea, ni cuánta fuerza puedes expresar con la masa muscular que tienes.
La potencia muscular — la capacidad de producir fuerza rápido — es mejor predictor de fractura que la masa muscular aislada, y ambas son mejores predictores que el IMC por sí solo.
Ahisha y Parker, 2025 (en tu curso). Fuerza muscular de extremidades inferiores y equilibrio se correlacionan con riesgo de fractura de forma independiente a la densidad mineral ósea (DMO). Es decir: una mujer puede tener una DMO adecuada y aun así estar en riesgo de fractura si su musculatura no le permite frenar una caída o sostenerse en una torcedura.
Si has hecho una dieta restrictiva donde hayas perdido varios kilos de peso sin haber entrenado fuerza, tu IMC será menor, claro, pero habrás perdido también masa muscular, con lo que tendrás menos potencia, y por tanto menos capacidad de protegerte de una caída. El número de la báscula no te dice nada de eso.
D) Antecedentes familiares — sí importan, y más de lo que sugiere el texto
McCloskey et al., Osteoporosis International, 2025. Meta-análisis del grupo FRAX con 350.000 personas de 42 cohortes en 29 países. Resultado: tener un progenitor con fractura de cadera aumenta hasta un 37% el riesgo de sufrir una fractura de cadera. También incrementa un 19% el riesgo de fractura osteoporótica mayor. El efecto se mantiene después de ajustar por densidad mineral ósea.
Eso tiene una consecuencia práctica directa. Si tu madre se rompió la cadera, o tu padre se rompió la cadera (sí, también cuenta), no esperes a los 65 para hacerte una DEXA. Hazla antes. El cribado que propone Hola no es mala idea, pero está mal calibrado: la edad debería bajarse cuando hay antecedentes, y eso apenas se menciona.
E) Medicamentos con efectos secundarios — pon atención y aumenta las revisiones médicas
Los famosos "protectores de estómago" (omeprazol, pantoprazol y similares) reducen la absorción de calcio y magnesio. Relevante para cualquier mujer que los tome de forma continuada o con frecuencia.
Si has tenido que tomar un tratamiento de corticoides durante más de tres meses, debes tener mucha precaución, puesto que es el mayor factor de riesgo farmacológico de osteoporosis secundaria. Si los has tomado o los tomas y eres mayor de 50, consulta con tu médico para vigilar tu densidad mineral ósea.
Mi lectura práctica
Tres ideas para llevarte a casa.
Una. Si tienes un factor de riesgo — IMC bajo, antecedente familiar, corticoides durante meses, menopausia precoz — no esperes a la fractura para actuar. Habla con tu médico y pide una densitometría ósea. La herramienta existe, y para eso está.
Dos. Si vas a hacer una sola cosa por tu hueso, que sea fuerza con carga e impacto. No andar más, ni Pilates, ni Yoga ni nadar. El ensayo LIFTMOR lleva ocho años diciéndolo y la prensa sigue sin enterarse.
Tres. Si no sabes por dónde empezar, tienes dos tests gratuitos en la web que te pueden ayudar a poner orden. El test "¿Cómo están tus huesos?" te da una primera lectura en dos minutos sobre tus factores de riesgo reales (no los de Hola). Y el test de condición física te dice desde dónde partes físicamente para empezar a construir.
Test ¿Cómo están tus huesos? Test de condición física
Espero que este correo te haya servido para tener una imagen más completa de cómo evaluar los riesgos de padecer osteoporosis y cómo prevenir su aparición. Ya sabes que yo te ofrezco enseñarte a usar la herramienta más efectiva: entrenamiento de fuerza e impacto. Tú decides cuándo empezar.