Por qué engordas en menopausia (y no es lo que crees)

Por qué engordas en menopausia (y no es lo que crees)

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Las causas del aumento de peso en menopausia son probablemente lo peor explicado de toda la salud femenina. Te dicen que comas menos. Te dicen que te muevas más. Te dicen que es "normal" y que "le pasa a todas". Y cuando la báscula sube, la conclusión implícita es que algo estás haciendo mal.

No es cierto. Y la ciencia lo lleva demostrando más de una década.

Lo que ocurre en tu cuerpo durante la transición menopáusica no es un simple exceso calórico. Es una reorganización profunda de cómo tu cuerpo almacena, distribuye y utiliza la energía. Y la báscula es, posiblemente, la peor herramienta para entender lo que está pasando.

Este artículo explica los mecanismos reales, con datos de los estudios longitudinales más grandes disponibles, y desmonta las explicaciones simplistas que llevas escuchando demasiado tiempo. Porque entender qué está ocurriendo es el primer paso para hacer algo útil al respecto.

Lo que realmente cambia en tu cuerpo durante la menopausia

Hay un dato del estudio SWAN que debería cambiar la conversación sobre peso y menopausia para siempre.

El estudio SWAN (Study of Women's Health Across the Nation) siguió a miles de mujeres durante más de 20 años y midió su composición corporal con DXA (absorciometría dual de rayos X). Sus hallazgos, publicados por Greendale et al. en 2019, revelan algo que contradice la narrativa popular: el peso total no se acelera al llegar la menopausia. Lo que se acelera es la ganancia de grasa y la pérdida de músculo, simultáneamente.

En concreto, el estudio encontró que antes de la transición menopáusica la masa grasa ya aumentaba, pero al inicio de la menopausia la velocidad de ganancia de grasa se duplicó, mientras que la masa magra (músculo, agua, minerales) empezó a descender. Después, unos dos años tras la última menstruación, ambas trayectorias se desaceleraron hasta estabilizarse.

La implicación es demoledora: una mujer puede pesar lo mismo antes y durante la menopausia y, sin embargo, tener una composición corporal radicalmente distinta. Más grasa, menos músculo, más riesgo metabólico. La báscula no te cuenta esa historia.

Tu báscula no sabe distinguir entre grasa y músculo. Por eso te miente.Infografía con hallazgos del Estudio SWAN (Greendale 2019) mostrando la aceleración de ganancia grasa y caída de masa magra durante la transición menopáusica.ESTUDIO LONGITUDINAL SWAN · +20 AÑOS DE SEGUIMIENTOTu Báscula No Sabe Distinguir Entre Grasa Y MúsculoMismo peso total, composición corporal radicalmente distinta (Greendale et al. 2019)DIVERGENCIA DE TEJIDOS EN LA TRANSICIÓN MENOPÁUSICAPremenopausia▲ ÚLTIMA MENSTRUACIÓN (Menopausia)PostmenopausiaMASA GRASA (GANANCIA X2)PESO TOTAL EN BÁSCULA (ESTABLE)MASA MAGRA MUSCULAR (CAÍDA CONTINUA)• Aceleración de la Grasa:La tasa de acumulación de grasa corporal se duplica 2 años antes de la menopausia.• Pérdida de Músculo:La masa magra desciende progresivamente, deteriorando la salud metabólica. Fuente: Greendale et al., JCI Insight 2019 (Estudio Longitudinal SWAN) Evalúa tu composición corporal y fuerza funcional, no el número simplista de la báscula

Dato clave: El estudio SWAN demostró que en la menopausia la ganancia de grasa se duplica mientras la masa muscular desciende, manteniendo el peso total engañosamente estable.

Las causas reales del aumento de peso en menopausia: no es que comas más

El estrógeno como regulador metabólico

El estrógeno no es solo una hormona reproductiva. Es uno de los reguladores centrales del metabolismo energético en la mujer. Cuando sus niveles caen durante la menopausia, se desencadena una cascada de cambios que afectan a cómo tu cuerpo procesa la energía.

Según la revisión de Ko y Jung (2021), publicada en Nutrients, la caída de estradiol produce tres cambios simultáneos que explican la redistribución de grasa en mujeres posmenopáusicas:

  • Aumenta la adipogénesis: los genes relacionados con la acumulación de grasa se regulan al alza. Tu cuerpo se vuelve más eficiente fabricando y almacenando grasa.
  • Se reduce la beta-oxidación: la capacidad de usar ácidos grasos como fuente de energía disminuye. La grasa que se produce no se quema con la misma facilidad.
  • Aumenta la lipólisis visceral: la grasa visceral libera más ácidos grasos libres al torrente sanguíneo, pero como la beta-oxidación está reducida, esos ácidos grasos no se utilizan eficientemente y contribuyen a la resistencia a la insulina.

Dicho de forma más directa: tu cuerpo fabrica más grasa, la quema peor y la coloca en el peor sitio posible.

Tu cuerpo fabrica más grasa, la quema peor y la coloca en el peor sitio posible.Infografía sobre los tres mecanismos metabólicos desatados por la caída estrogénica: adipogénesis, menor beta-oxidación y acumulación de grasa visceral.TRIPLE TRAMPA HORMONAL · DÉFICIT DE ESTRADIOLTu Cuerpo Fabrica Más Grasa Y La Guarda En El AbdomenTres alteraciones metabólicas causadas por la pérdida de estrógenos (Ko & Jung 2021)CASCADA DE REORGANIZACIÓN METABÓLICA1ADIPOGÉNESISMayor producción adiposa:El déficit de estradiol acelerala creación de adipocitos.2COMBUSTIÓN BAJAMenos beta-oxidación:Las mitocondrias reducen sucapacidad de quemar lípidos.3+53% VISCERALRedistribución androide:La grasa se deposita en lazona abdominal (Szeliga 2026).SOLUCIÓN METABÓLICA: El entrenamiento de fuerza pesada reactiva la combustión lipídica mitocondrial. Fuentes: Ko & Jung, Nutrients 2021 · Szeliga et al., J Clin Med 2026 Entender los mecanismos hormonales orienta el foco hacia el estímulo de fuerza

Dato clave: La caída de estrógenos desencadena la triple trampa: mayor adipogénesis, menor beta-oxidación de grasas y acumulación preferente en la zona visceral.

Es importante matizar que no todo es hormonal. El envejecimiento cronológico, la reducción progresiva de la actividad física, la calidad del sueño, el estrés crónico e incluso disfunciones tiroideas subclínicas (frecuentes en esta etapa) contribuyen al cambio de composición corporal. La caída de estrógenos abre la puerta, pero estos factores deciden cuánto se cruza.

La redistribución hacia grasa visceral

La grasa visceral es la grasa que se acumula alrededor de los órganos abdominales. A diferencia de la grasa subcutánea (la que puedes pellizcar), la visceral es metabólicamente activa: produce sustancias inflamatorias, altera la señalización de insulina y aumenta el riesgo cardiovascular.

Un estudio reciente de Szeliga, Chedraui y Meczekalski (2026), publicado en Journal of Clinical Medicine, analizó la composición corporal de 325 mujeres clasificadas por estado menopáusico y por IMC. Los resultados mostraron que, independientemente de la categoría de peso, las mujeres posmenopáusicas tenían significativamente menor masa magra, menor masa muscular esquelética y mayor área de grasa visceral que las premenopáusicas.

El dato más revelador: los cambios fueron proporcionalmente más pronunciados en las mujeres con peso normal. En mujeres con normopeso, el área de grasa visceral pasó de 36,4 cm² en premenopausia a 55,7 cm² en posmenopausia, un aumento del 53%. En mujeres con sobrepeso, el aumento relativo fue menor. Esto significa que la menopausia golpea la composición corporal incluso de quienes aparentemente "están bien de peso".

Otro estudio, el de Abildgaard et al. (2021), publicado en Scientific Reports, fue más allá y analizó biopsias de tejido adiposo de 33 mujeres entre 45 y 60 años. Encontraron que la menopausia se asociaba con hipertrofia de los adipocitos (células grasas más grandes), mayor inflamación, hipoxia y fibrosis en el tejido adiposo subcutáneo. Y que estos cambios en la grasa subcutánea estaban asociados con mayor acumulación de grasa visceral. Es decir, la inflamación del tejido graso superficial parece "empujar" la acumulación hacia el compartimento visceral.

¿Y el metabolismo basal? La verdad incómoda

Una de las explicaciones más repetidas es que "el metabolismo se ralentiza con la menopausia". La realidad es más matizada de lo que parece.

El metabolismo basal (la energía que tu cuerpo gasta en reposo) depende fundamentalmente de la cantidad de masa magra que tienes. Si pierdes músculo, tu gasto energético basal baja. No porque tu metabolismo "se rompa", sino porque el órgano que más energía consume en reposo (el músculo esquelético) se está reduciendo.

Según el metaanálisis de MacKenzie-Shalders et al. (2020), publicado en Journal of Sports Sciences, el entrenamiento de fuerza aumenta el metabolismo basal en aproximadamente 96 kcal/día frente a controles en adultos (el estudio se realizó en población general menor de 65 años, no específicamente en posmenopáusicas, pero el mecanismo es el mismo: más masa muscular = más gasto en reposo). Puede parecer poco, pero acumulado a lo largo de meses y años supone una diferencia sustancial. Y lo más importante: ese aumento se produce porque el entrenamiento de fuerza preserva o incrementa la masa muscular, que es exactamente lo que la menopausia está erosionando.

El problema no es que tu metabolismo haya decidido funcionar peor. El problema es que estás perdiendo el tejido que lo mantiene activo. Y si nadie te dice que lo prioritario es preservar músculo, seguirás culpando a tu "metabolismo lento" y buscando soluciones en el sitio equivocado.

¿Por qué las dietas restrictivas empeoran el problema?

Depende de qué tipo de restricción hablemos, pero la respuesta corta es: porque la mayoría de dietas que hacen las mujeres en menopausia priorizan perder peso en lugar de preservar músculo. Y esas dos cosas no son lo mismo.

Cuando reduces calorías de forma agresiva sin un estímulo de fuerza suficiente, tu cuerpo no solo pierde grasa. También pierde músculo. En una mujer posmenopáusica que ya está perdiendo masa muscular por la caída hormonal, una dieta hipocalórica sin entrenamiento de fuerza es gasolina en el incendio.

El resultado: bajas de peso en la báscula, pero tu porcentaje de grasa corporal sube. Tu metabolismo basal baja todavía más. Y cuando dejas la dieta (porque las dietas restrictivas siempre se dejan), recuperas el peso perdido, pero no el músculo. Cada ciclo de dieta te deja con peor composición corporal que el anterior.

Hay un concepto que describe parte de este mecanismo: la resistencia anabólica. A medida que envejecemos, y especialmente tras la menopausia, nuestros músculos responden peor al estímulo de la proteína dietética. Es decir, necesitas más proteína y un estímulo mecánico más potente (entrenamiento de fuerza) para conseguir el mismo efecto de construcción muscular que antes obtenías con menos.

El estudio ANIBES, que analizó la ingesta nutricional de la población española, reveló que las mujeres españolas mayores de 65 años son el único subgrupo poblacional con riesgo de ingesta proteica inadecuada, con una media de aproximadamente 63 g/día. Esta cifra se queda por debajo de la recomendación de ESPEN para adultos mayores (1,0-1,2 g/kg/día). Cuando combinas baja ingesta proteica con resistencia anabólica y ausencia de entrenamiento de fuerza, la pérdida muscular se convierte en una espiral descendente.

El sedentarismo: el factor multiplicador que nadie quiere ver

Los cambios hormonales son reales y medibles. Pero hay un factor que amplifica todo lo anterior de una forma brutal y que, paradójicamente, es el más modificable de todos.

Según la Encuesta de Salud de España de 2023, el 34,2% de las mujeres españolas se declaran sedentarias en su tiempo libre. En el grupo de 45-64 años, las tasas de sedentarismo rondan el 45-46%. Y el 54,6% no realizaron ningún día de ejercicio a la semana.

Piensa en lo que eso significa: casi la mitad de las mujeres en la franja de edad donde la menopausia está reorganizando su composición corporal no hacen ningún tipo de ejercicio. La caída hormonal acelera la pérdida muscular, y la inactividad la multiplica. No es uno u otro. Es la combinación de ambos lo que crea el escenario perfecto para ganar grasa visceral y perder músculo a un ritmo alarmante.

Cinco mentiras que la menopausia no te dijo. La ciencia las desmonta una a una.Infografía desmintiendo 5 mitos populares sobre el aumento de peso y composición corporal durante la menopausia.DESMONTANDO MITOS METABÓLICOS · EVIDENCIA CIENTÍFICACinco Mentiras Sobre Tu Peso En MenopausiaEl 34,2% de las mujeres españolas se declaran sedentarias en su tiempo libre (INE 2023)VERIFICACIÓN DE MITOS DE LA COMPOSICIÓN CORPORAL❌ MITO 1: "Engordo porque como demasiado."✓ REALIDAD: Estudio SWAN: La ganancia es una redistribución hormonal de la grasa.❌ MITO 2: "Hacer más cardio es la única forma de quemar grasa."✓ REALIDAD: El cardio aislado no evita la pérdida muscular provocada por la menopausia.❌ MITO 3: "Es normal engordar, no se puede hacer nada."✓ REALIDAD: Nilsson 2023: 15 semanas de fuerza supervisada revierten la grasa visceral.❌ MITO 4: "Lo único importante es el peso en la báscula."✓ REALIDAD: La masa magra determina el metabolismo y la sensibilidad insulínica real.CONSEJO PRÁCTICO: Prioriza ganar fuerza pesada y masa muscular frente a las dietas restrictivas en menopausia. Fuentes: Greendale 2019 · Khalafi 2023 · Nilsson 2023 · Encuesta de Salud INE 2023 Entrenar fuerza es la decisión metabólica más inteligente para revertir los cambios de la menopausia

Dato clave: La ciencia desmiente las 5 mentiras clásicas del peso en la menopausia: la dieta restrictiva destruye músculo y el ejercicio de fuerza es la clave de la recomposición.

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¿Qué dice la ciencia sobre el entrenamiento de fuerza y la composición corporal en menopausia?

La evidencia aquí es contundente y convergente.

El metaanálisis más grande disponible

Khalafi et al. (2023) publicaron en Frontiers in Endocrinology la revisión sistemática y metaanálisis más completo hasta la fecha sobre ejercicio y composición corporal en mujeres posmenopáusicas. Incluyeron 101 estudios con 5.697 mujeres. Sus conclusiones:

  • El ejercicio aumentó de forma significativa la masa muscular, el volumen muscular y la masa libre de grasa.
  • El ejercicio redujo de forma significativa la masa grasa, el porcentaje de grasa corporal, la circunferencia de cintura y la grasa visceral.
  • El entrenamiento de fuerza fue más efectivo para ganar músculo, mientras que el aeróbico lo fue para perder grasa. La combinación de ambos produjo los mejores resultados globales en composición corporal.

No es una opinión. Son 101 ensayos y casi 6.000 mujeres. La fuerza de esta evidencia es difícil de cuestionar.

El efecto directo sobre la grasa abdominal

Nilsson et al. (2023), en un ensayo clínico aleatorizado publicado en Maturitas, midieron con resonancia magnética los cambios en grasa abdominal de mujeres posmenopáusicas tras 15 semanas de entrenamiento de fuerza supervisado (3 días por semana). Las mujeres que cumplieron con al menos dos sesiones semanales mostraron reducciones significativas en grasa subcutánea abdominal, grasa visceral, grasa abdominal total y en la proporción de grasa visceral sobre la total.

Este estudio es especialmente relevante porque usó resonancia magnética (no estimaciones indirectas) y porque demostró que 15 semanas de fuerza pueden revertir la redistribución de grasa abdominal que la menopausia genera. No solo frenarla. Revertirla.

No es una opinión. Son 101 ensayos y casi 6.000 mujeres. La fuerza funciona.Infografía sobre el metaanálisis de Khalafi (101 estudios) y Nilsson 2023 (15 semanas de fuerza para revertir grasa visceral).EVIDENCIA MASIVA · 101 ESTUDIOS CONTROLADOS101 Ensayos Y 5.697 Mujeres Demuestran La FuerzaReducción constatada de la grasa visceral profunda en 15 semanas (Nilsson 2023)EFECTOS CLÍNICOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA (META-ANÁLISIS KHALAFI 2023)LINEA BASE (0)MASA MAGRA MUSCULAR+0.80 kg (p < 0.001)MASA GRASA TOTAL-0.95 kg (p < 0.001)PERÍMETRO DE CINTURA-2.35 cm (Visceral)RECOMPOSICIÓN CORPORAL: La báscula puede seguir estable mientras sustituyes la grasa visceral por músculo activo. Fuentes: Khalafi et al., Front Endocrinol 2023 · Nilsson et al., Maturitas 2023 El entrenamiento de fuerza reprograma la composición corporal independientemente del peso

Dato clave: Un metaanálisis de 101 estudios (5.697 mujeres) y ensayos con RM confirman que 15 semanas de fuerza revierten la grasa visceral profunda.

El efecto según el perfil de la mujer

Zeng y Peng (2020), en una revisión sistemática publicada en Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, compararon el efecto del entrenamiento de fuerza en distintos subgrupos de mujeres. Sus hallazgos:

  • En mujeres posmenopáusicas, el entrenamiento de fuerza redujo significativamente el porcentaje de grasa y la masa grasa, y aumentó la masa libre de grasa.
  • En mujeres sedentarias, los efectos sobre composición corporal fueron todavía más pronunciados.
  • En mujeres con sobrepeso u obesidad, la fuerza redujo significativamente la masa grasa y aumentó la masa libre de grasa.

La conclusión de los autores: el entrenamiento de fuerza es especialmente recomendable para mujeres posmenopáusicas, sedentarias o con sobrepeso, precisamente porque es donde produce los mayores cambios en composición corporal.

Lo que aporta la fuerza que el cardio no puede dar

El metaanálisis de González-Gálvez et al. (2024), publicado en Climacteric (la revista de la Sociedad Internacional de Menopausia), confirmó que el entrenamiento de fuerza a una frecuencia de 3 días por semana, en sesiones de 60 minutos, produce mejoras significativas en fuerza de tren superior e inferior y en consumo máximo de oxígeno en mujeres posmenopáusicas.

Pero lo más relevante de esta revisión es lo que no encontró: efectos consistentes del entrenamiento de fuerza sobre el peso corporal total o el IMC. Y esto no es un fracaso. Es exactamente lo que se esperaría si la fuerza está sustituyendo grasa por músculo. El peso puede no cambiar (o cambiar poco), mientras la composición corporal mejora radicalmente.

La báscula no distingue entre un kilo de grasa y un kilo de músculo. Si tu criterio de éxito es el número que marca la báscula, te vas a frustrar con el entrenamiento de fuerza. Si tu criterio es tu salud metabólica, tu densidad ósea, tu capacidad funcional y tu composición corporal real, la fuerza es imbatible.

Los 5 mitos que necesitas dejar de creer

Mito 1: "Engordo porque como demasiado"

Los datos de SWAN demuestran que la ganancia de grasa durante la transición menopáusica ocurre independientemente de los cambios en ingesta calórica. Es un fenómeno mediado por cambios hormonales que alteran la distribución y el metabolismo de la grasa. Esto no significa que la alimentación no importe, sino que reducir calorías sin abordar la pérdida muscular es atacar solo una parte del problema, y posiblemente no la más importante.

Mito 2: "Tengo que hacer más cardio para quemar grasa"

El ejercicio aeróbico contribuye a reducir grasa, pero no preserva la masa muscular que la menopausia está destruyendo. Según Khalafi et al. (2023), el entrenamiento de fuerza fue significativamente más efectivo para ganar músculo, y la combinación de fuerza y aeróbico produjo los mejores resultados globales. Hacer solo cardio es como intentar vaciar una bañera que se llena por dos grifos cerrando solo uno.

Mito 3: "Es normal, le pasa a todas, no puedes hacer nada"

Es frecuente, sí. Pero "frecuente" no significa "inevitable". Nilsson et al. (2023) demostraron que 15 semanas de entrenamiento de fuerza revierten la redistribución de grasa abdominal asociada a la menopausia. Los cambios hormonales son reales, pero la respuesta de tu cuerpo al entrenamiento también lo es. La menopausia cambia las reglas; no te condena a perder la partida.

Mito 4: "Lo importante es el peso en la báscula"

El estudio SWAN mostró que el peso total no se acelera durante la menopausia. Lo que cambia es la composición: más grasa, menos músculo, al mismo peso. Una mujer que pesa 65 kg con un 25% de grasa corporal y otra que pesa 65 kg con un 38% de grasa corporal tienen riesgos metabólicos radicalmente distintos. El peso no es un indicador de salud metabólica. La composición corporal sí lo es.

Mito 5: "Si hago dieta estricta recupero mi cuerpo de antes"

La restricción calórica sin estímulo de fuerza acelera la pérdida muscular que la menopausia ya está produciendo. Cada ciclo de dieta restrictiva sin ejercicio de fuerza te deja con menos músculo, menor metabolismo basal y mayor facilidad para recuperar la grasa. Es un juego que no puedes ganar con esa estrategia.

Qué puedes hacer: las tres palancas reales

La ciencia identifica tres intervenciones con evidencia sólida para contrarrestar los cambios de composición corporal durante la menopausia. Las tres son complementarias y ninguna sustituye a las otras.

1. Entrenamiento de fuerza progresivo

Es la intervención con mayor impacto sobre la composición corporal en mujeres posmenopáusicas. Los metaanálisis muestran que:

  • Aumenta la masa muscular y la masa libre de grasa
  • Reduce la grasa visceral y la grasa abdominal total
  • Aumenta el metabolismo basal (en población general, ~96 kcal/día según metaanálisis)
  • Mejora la sensibilidad a la insulina

La frecuencia mínima efectiva según la evidencia: 2-3 sesiones por semana con cargas progresivas. No se trata de hacer "algo de ejercicio". Se trata de entrenar fuerza con un programa estructurado que aumente la carga de forma progresiva.

2. Ingesta proteica adecuada

La resistencia anabólica exige más proteína, no menos. La recomendación actual de ESPEN para adultos mayores es de 1,0-1,2 g de proteína por kg de peso corporal al día, distribuida en al menos 3 comidas. Para mujeres que entrenan fuerza, algunos autores sugieren 1,2-1,6 g/kg/día.

El metaanálisis de Kuo et al. (2022), publicado en Nutrients, demostró que la suplementación con proteína de suero solo mejora la fuerza y la masa magra en mujeres posmenopáusicas cuando se combina con entrenamiento de fuerza. Sin el estímulo mecánico del entrenamiento, la proteína adicional no produce mejoras significativas. El músculo necesita ambas cosas: el ladrillo (proteína) y la señal de construcción (entrenamiento de fuerza).

3. Movimiento general y reducción del sedentarismo

Más allá del entrenamiento estructurado, reducir las horas de inactividad tiene un impacto independiente sobre la composición corporal y el riesgo metabólico. Caminar, subir escaleras, moverse durante el día: todo suma. Pero esto complementa al entrenamiento de fuerza, no lo sustituye.

Conclusión: tu cuerpo no te está traicionando

Los cambios de composición corporal durante la menopausia no son un castigo ni una sentencia. Son la respuesta fisiológica a una caída hormonal que altera cómo tu cuerpo gestiona la energía, almacena la grasa y mantiene el músculo. La ciencia los entiende bien. Y la ciencia también sabe cómo contrarrestarlos.

Lo que no funciona: culparte por comer demasiado, obsesionarte con la báscula o castigarte con dietas restrictivas que destruyen el poco músculo que te queda.

Lo que sí funciona: entrenamiento de fuerza progresivo, proteína suficiente, movimiento general y una comprensión realista de lo que tu cuerpo está atravesando.

Tu cuerpo es capaz de cosas que todavía no imaginas. Pero necesita el estímulo correcto, no el castigo equivocado.

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Preguntas frecuentes sobre el aumento de peso en menopausia

¿Por qué se engorda en la menopausia si no como más que antes?

Porque la caída de estrógenos altera cómo tu cuerpo almacena y utiliza la grasa: aumenta la adipogénesis, se reduce la capacidad de quemar ácidos grasos y la grasa se redistribuye hacia la zona visceral. El estudio SWAN demostró que la ganancia de grasa se duplica durante la transición menopáusica, independientemente de la ingesta calórica.

¿Las dietas restrictivas funcionan para perder peso en menopausia?

No: en general empeoran el problema. Sin entrenamiento de fuerza, la restricción calórica acelera la pérdida de músculo que la menopausia ya provoca. Cada ciclo de dieta te deja con menos músculo, menor metabolismo basal y mayor facilidad para recuperar la grasa perdida.

¿El entrenamiento de fuerza ayuda a perder grasa en menopausia?

Sí. El metaanálisis de Khalafi et al. (2023), con 101 estudios y 5.697 mujeres, demostró que el entrenamiento de fuerza reduce la grasa visceral y abdominal, y aumenta la masa muscular. Nilsson et al. (2023) confirmaron que 15 semanas de fuerza pueden revertir la redistribución de grasa abdominal asociada a la menopausia.

¿Es fiable la báscula para controlar el peso en menopausia?

No. La báscula no distingue entre grasa y músculo. El estudio SWAN mostró que el peso total puede mantenerse igual mientras la composición corporal empeora radicalmente: más grasa y menos músculo. La composición corporal es un indicador mucho más fiable de salud metabólica que el peso.

Bibliografía

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