¿Realmente necesitas 500 abdominales para marcar el six-pack?
Hay dos ejercicios mundialmente famosos para trabajar los abdominales: crunch (flexión de tronco) y sit up (flexión y elevación de tronco). Seguro que todos hemos sufrido el uso y abuso de ambos en las clases de educación física y actividades dirigidas.
Pese a que varias investigaciones científicas desaconsejan la utilización de flexiones de columna como principal método para trabajar la musculatura abdominal, aún insistimos en seguir ejecutándolos sin piedad para lucir un six-pack marcado y cumplir con el principal estereotipo del fitness.
La realidad es muy diferente
Marcar abdominales es una cuestión de composición corporal, no de cantidad de ejercicios. Necesitas un bajo porcentaje de grasa corporal para que estos músculos se vean, punto. Y eso se consigue principalmente en la cocina, no en el suelo del gimnasio.
Voy a ser muy clara: si tu objetivo es solo estético, dependes mucho más de la dieta. Debes mantener un déficit calórico el tiempo suficiente para alcanzar esos resultados. Y si eres deportista, debes elegir bien cuándo hacerlo porque durante ese período tus progresos de fuerza se pueden estancar.
Pero dejemos la estética a un lado y entremos en lo que realmente importa: cómo desarrollar un core efectivo que te permita mantener y mejorar tu funcionalidad en la vida diaria, laboral y deportiva.
Tu columna: una obra maestra de ingeniería
La columna vertebral de un adulto está formada por 24 vértebras - 7 cervicales, 12 torácicas y 5 lumbares - además del sacro y el coxis. Las vértebras se unen entre ellas mediante discos intervertebrales y ligamentos, formando las articulaciones facetarias.
Por qué la columna debe ser móvil y estable
Si la columna fuera rígida, no necesitaríamos estabilizarla. Pero precisamente su movilidad exige un sistema de estabilización que proteja los tejidos internos, especialmente las vías del sistema nervioso.

El problema de los movimientos repetitivos
Los movimientos repetitivos de flexión y torsión aceleran el desgaste de las fibras de colágeno de los discos intervertebrales. Este deterioro se manifiesta como hernias o protusiones.
No es una teoría de gimnasio. Callaghan y McGill lo demostraron en el laboratorio sometiendo segmentos de columna a flexión-extensión repetida bajo carga compresiva moderada: la herniación discal se producía por acumulación de ciclos, no por un único movimiento brusco. La dosis repetida es lo que rompe el disco, y por eso importa tanto cuántas flexiones lumbares acumulas al cabo del día.
Las raíces nerviosas sufren alteraciones químicas:
- Aparece mayor presión en la zona
- El dolor actúa como mecanismo de protección
- El cuerpo evita esos movimientos para protegerse
La clave del entrenamiento de core
El core necesita entrenamiento basado en momentos de fuerza para evitar que los movimientos de la columna salgan de rangos fisiológicos seguros.
Dato clave: La columna necesita estabilidad bajo carga, no flexión repetida. Un ejercicio se vuelve lesivo por dosis y técnica, no por su nombre.
¿Debemos prohibir ciertos ejercicios abdominales?
Depende. Y esta respuesta no te va a gustar porque no es blanco o negro, pero es la realidad. No existen movimientos buenos o malos en términos absolutos, sino adecuados o inadecuados para cada persona.
Factores que convierten un ejercicio en lesivo
Lo que hace peligroso cualquier ejercicio son factores como la frecuencia, el volumen de repeticiones, la carga aplicada, la fatiga y el estrés acumulado.
Antes de desaconsejar un ejercicio, debemos analizar las características de la persona: estructura corporal, rangos de movilidad, estabilidad articular, lesiones previas... Y no podemos olvidar sus hábitos diarios, posturas mantenidas y objetivos específicos.

El caso del trabajador de oficina
Imagínate una persona que trabaja 8 horas frente al ordenador. Lo que necesita es mejorar su capacidad de extensión para compensar la postura sedente. Si además entrena solo con máquinas dirigidas, activará menos la musculatura estabilizadora.
Ahora añade que su "entrenamiento de core" consiste en crunch, sit-up, giros rusos e inclinaciones laterales con disco. En lugar de mejorar su salud, aumenta el estrés en su columna. Es el candidato perfecto para el dolor lumbar inespecífico.
El problema del sistema médico
Para rematar, estos casos acaban convirtiendo a disciplinas como natación y Pilates en las recomendaciones oficiales del sector médico, perpetuando la creencia de que entrenar con pesas es peligroso para la espalda. Cuando en realidad, el entrenamiento de fuerza bien diseñado es una de las mejores soluciones.
Por eso el protocolo HiRIT Adaptado a Mujer 40+ que aplicamos en Movimiento Funcional integra trabajo de core en cada sesión de fuerza, basado en los estudios LIFTMOR y MEDEX-OP sobre densidad ósea: la estabilización lumbar es prerrequisito técnico para progresar en sentadilla y peso muerto con seguridad.

Factores de entrenamiento del core
Como cualquier grupo muscular, el core requiere un estímulo adecuado y tiempo suficiente de recuperación. La dosis de ejercicio que necesitas variará según tu programa de entrenamiento.
- Frecuencia: Depende de si entrenas con peso libre o máquinas. Con peso libre tendrás mayor requerimiento de estabilización, así que necesitarás menos trabajo específico (1-2 ejercicios por sesión). Solo con máquinas, aumenta a 3 ejercicios.
- Volumen: 2-4 series por ejercicio son suficientes. Las repeticiones dependerán de si es dinámico o estático, estable o inestable.
- Intensidad: El ratio eficacia-seguridad es clave. No busques el ejercicio más complicado, sino el adecuado a tu nivel que puedas ejecutar correctamente.
- Densidad: En isométricos, repeticiones cortas de unos 10-15 segundos con 3-5 segundos de pausa entre ellas, en vez de un único aguante largo.
La ciencia de Stuart McGill
McGill recomienda mantener las posiciones isométricas en torno a 10 segundos y repetirlas varias veces, en lugar de aguantar planchas eternas. El razonamiento es que en una contracción sostenida el músculo comprime sus propios vasos, la irrigación cae y la fatiga aparece antes de que hayas ganado nada útil. Es una recomendación clínica suya, recogida en sus libros, no una cifra salida de un ensayo controlado: tómala como criterio práctico, no como un umbral exacto.
Salvo deportes de combate donde la tensión se mantiene varios minutos, para la mayoría de actividades diarias raramente sobrepasamos unos pocos segundos de ejecución.
Progresión inteligente
Una vez logrado cierto nivel de resistencia, lo recomendable es aumentar la dificultad (movimiento en extremidades, velocidad, inestabilidad) no la duración.
El objetivo es realizar ejercicios que complementen los ya hechos durante la sesión para lograr un entrenamiento más completo. Una progresión inteligente debe considerar tanto la capacidad individual como las demandas específicas de cada actividad.

Criterios para seleccionar ejercicios
El objetivo es realizar ejercicios que complementen los ya hechos durante la sesión para lograr un entrenamiento más completo.
Ejemplo práctico
Una sesión con ejercicios unilaterales con peso libre que atienda varios patrones de movimiento probablemente no requiera trabajo específico de core. Pero si todos tus ejercicios son bilaterales, deberías añadir estímulos para los oblicuos.

Planos de movimiento para el core
- Sagital: Evitar extensión y flexión. Ejemplos: planchas pronas o puentes de cadera.
- Transversal: Impedir rotaciones de tronco. El Press Pallof es excelente.
- Frontal: Contener inclinación lateral con ejercicios unilaterales o desplazamientos con carga.
Propuestas para entrenar tu core
Iniciación: The Big Three de Stuart McGill
Una selección perfecta para iniciarse, integrando las principales funciones del core con especial atención a respiración y postura:
- Curl up: Aprende a generar presión intraabdominal sin flexionar la lumbar
- Bird dog: Mejora tu estabilidad central y control motor
- Plancha lateral: Activa glúteo medio y oblicuos, evita flexión lateral
Dato clave: Los tres cubren las funciones del core sin flexionar la lumbar, atendiendo a la respiración y la postura en cada repetición.
Intermedio: Fuerza vs. Estabilidad
Utilizar posiciones en bipedestación es necesario para actividades diarias y gestos deportivos.
Concepto clave
El sistema nervioso central se centra preferentemente en estabilizar antes que en producir fuerza. Combinar superficies inestables con ejercicios básicos como sentadillas es mala elección para entrenar fuerza y peor para potencia.
Esto no es una opinión: es lo que recoge el documento de posicionamiento de la Sociedad Canadiense de Fisiología del Ejercicio sobre el uso de la inestabilidad para entrenar el core. Sus conclusiones son claras. Primero, que los ejercicios con base inestable reducen la fuerza, la potencia, la velocidad y el rango de movimiento, por lo que no se recomiendan como método principal de acondicionamiento. Y segundo —el dato que más gente sorprende— que la sentadilla y el peso muerto con peso libre en el suelo generan una activación del core igual o mayor que los ejercicios sobre superficies inestables.
Traducido a tu entrenamiento: si ya haces básicos con carga, tu core ya está trabajando. La inestabilidad tiene su sitio —rehabilitación, variedad dentro de una planificación, personas que prefieren no usar peso libre— pero no es el atajo que promete el marketing.
Ejercicios dinámicos e inestables (Nivel Intermedio)
Para este nivel puedes incorporar ejercicios con bandas, mancuernas, kettlebells y landmine que desafíen tu estabilidad mientras produces fuerza.
Avanzado: Correas de suspensión
Para dar un estímulo extra al core me gusta utilizar ejercicios en suspensión que mejoran el control motor del hombro y aumentan la fuerza de forma analítica.
Entrenamiento en inestabilidad
Los ejercicios en bases inestables producen mayor activación del core, pero por sus altas exigencias no deberían usarse a la ligera. Respeta siempre el principio de progresión.
Advertencia sobre bases inestables
Si tienes dificultades para realizar adecuadamente una sentadilla, flexión o cualquier ejercicio sobre suelo firme, ejecutarlo sobre un BOSU será todavía más ineficaz para desarrollar tu fuerza y control motor.
Preguntas frecuentes sobre entrenamiento efectivo del core
¿Cuánto tiempo necesito dedicar al core cada semana?
Cinco a diez minutos por sesión, con 1-2 ejercicios específicos, si ya haces ejercicios multiarticulares con peso libre (sentadilla, peso muerto, press). El core trabaja como estabilizador durante estos ejercicios. Si solo entrenas con máquinas, necesitarás 3-4 ejercicios específicos por sesión.
¿Es peligroso hacer abdominales todos los días?
Contraproducente más que peligroso. El core es músculo como cualquier otro: necesita recuperación, y si haces abdominales intensos a diario acumulas fatiga y reduces la capacidad de estabilización. Mejor 3-4 días por semana con ejercicios variados (isométricos, anti-rotación, anti-extensión) que no produzcan compresión lumbar crónica.
¿Qué ejercicios de core son seguros para el dolor lumbar?
Los recomendados por McGill: curl up modificado, bird dog y plancha lateral. Evitan flexión y rotación lumbar repetida bajo carga, que es la principal causa de degeneración discal. Son la base del trabajo de core en HiRIT Adaptado a Mujer 40+.
¿Cuánto tarda en notarse la mejora del core?
Entre 2 y 4 semanas para las primeras mejoras en control motor. La fuerza estabilizadora se nota claramente a las 6-8 semanas. Los cambios en composición corporal (menos barriga, mejor cintura) requieren combinar core con déficit calórico moderado y entrenamiento de fuerza global.
¿Cómo encaja este enfoque con HiRIT Adaptado a Mujer 40+?
HiRIT Adaptado a Mujer 40+ es el protocolo que aplicamos en Movimiento Funcional: entrenamiento de fuerza de alta intensidad con cargas progresivas, basado en los estudios LIFTMOR y MEDEX-OP. El core se trabaja simultáneamente con la fuerza principal: durante la sentadilla, el peso muerto y el press, el transverso y los multífidos se activan como estabilizadores. Esto es más eficiente que hacer una 'sesión de core' aislada.
Bibliografía
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